Mi Confirmación
- @HistoriaDMiAlma
- 14 jun 2019
- 2 Min. de lectura

Poco después de mi primera comunión entré de nuevo en ejercicios espirituales para la confirmación. Me preparé con gran esmero para recibir la visita del Espíritu Santo. No entendía cómo no se cuidaba mucho la recepción de este sacramento de amor.
Normalmente, para la confirmación sólo se hacía un día de retiro, pero como Monseñor no pudo venir para el día fijado, tuve el consuelo de pasar dos días de soledad. Para distraernos, la profesora nos llevó al Monte Casino, donde tomé a manos llenas margaritas gigantes para la fiesta del Corpus. ¡Qué gozo sentía en el alma! al igual que los apóstoles, esperaba jubilosa la visita del Espíritu Santo.
Me alegraba al pensar que pronto sería una cristiana perfecta, y, sobre todo, que iba a llevar eternamente marcada en la frente la cruz misteriosa que traza el obispo al administrar este sacramento. Por fin, llegó el momento feliz.
No sentí ningún viento impetuoso al descender el Espíritu Santo, sino más bien aquella brisa tenue cuyo susurro escuchó Elías en el monte Horeb. Aquel día recibí la fortaleza para sufrir, ya que pronto iba a comenzar el martirio de mi alma.
Mi Leonia querida fue la madrina, y estaba tan emocionada, que no dejó de llorar durante toda la ceremonia. Recibió conmigo la sagrada comunión, pues aquel día feliz tuve la dicha de volver a unirme a Jesús.
Pasadas estas fiestas deliciosas e inolvidables, mi vida volvió a la normalidad; es decir, tuve que reanudar la vida de pensionista, que tan penosa me resultaba.
Santa Teresita Del Niño Jesús fue confirmada el 14 de junio de 1884 por el obispo Abel Antoine-Flavien Hugonin, obispo de Lisieux. Su madrina de confirmación es su hermana Leonia.
Referencia de la Nota:
Obras Completas de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz (de acuerdo a los Manuscritos originales, Textos y últimas palabras).
Primera Edición - Este libro es fruto de los trabajos de la «Edición del Centenario» - 1971-1992 -, edición crítica llevada a cabo por un equipo formado por sor Cecilia, del Carmelo de Lisieux, Mons. Guy Gaucher, O.C.D., Obispo Auxiliar de Bayeux y Lisieux, sor Genoveva, o.p., del monasterio de Clairefontaine (fallecida en 1981) y Jacques Lonchampt, con la colaboración del P. Bernard Bro, o.p., y de Jeanne Lonchampt.

@HistoriaDMiAlma